Capitulo 1
Cuando la
persona que más quieres te engaña, sientes que el mundo está
vacío pero pese a todo siempre la perdonarías,
incluso, arriesgarías tu vida por entregarte a ella, quizás porque la amas,
quizás porque ella es todo para ti, o
quizás no tenga ninguna explicación pero todo
esto está en el corazón. Me acostumbré a vivir contigo y ahora ¿qué hago yo sin
ti? sin tus besos, sin tus caricias,
sin poder mirar
tu rostro, solo un juego una salida a causa de perder por otros
y noto que toco
tu corazón con mi mano, que es en vano que mi esfuerzo acabe
sin
conseguirte, perdonare tu fallos, prométeme que algún día querrás volver a
verme, No, voy a jugar, si de perder, se trata el juego…
Hoy Marco se levantó de buen humor, pero los malos recuerdos que le acompañan
desde hace unos días, volvieron. Marco tiene dieciséis años, es alto, moreno y
con ojos marrones, tiene una sonrisa encantadora, le apasionan las motos y los
deportes, es el típico chulo que tiene a todas las chicas metidas en el
bolsillo, aunque su apariencia engaña, en realidad tiene un corazón enorme y
jamás se atrevería a jugar con los sentimientos de una damisela. Tiene dos
hermanas de trece y quince años, además de muchísimos amigos, pero todos tienen
mejores amigos, y para él son tres, Eric, Javi y Dani, pero la persona que más feliz
le hace desde apenas un mes es su novia África, ella es castaña, con ojos
azules oscuros, su pelo es ondulado y corto por los hombros, sus amigas son
indispensables para su día a día. Tiene quince años, igual que Katy la hermana
de Marco, y van a 4º E.S.O., tiene un hermano mayor y una hermana pequeña, de
trece años, Teresa. A pesar de pertenecer a mundos distintos, Teresa y África
son inseparables.
Hace un mes:
-África es diferente a las demás tiene un toque loco y a la vez mágico.
-¿Estás seguro?- preguntó Dani.
-Cada vez más seguro…
-La niña es guapa, pero ¿tanto te gusta?-añadió Javi.
-Si, mucho, y nada ni nadie va a hacer que cambie de opinión.
-Tu mismo- le dijo Eric con mala cara.
-Me arriesgo, de todas maneras, Eric, tú eres uno de sus mejores amigos,
¿no?
-Si, y eso ¿qué importa?
-Nos podías presentar.
-¡Marco! Sabes perfectamente que seguro que sepa quien eres.
-Quizás, pero me encantaría estar un rato con ella.
-Mira, mira. Hablando de la reina de Roma…- comentó Dani susurrando.
Y con un leve empujón de Javi hacia Marco, consiguió empujarle contra
África, y la chica se tropezó.
-¡Perdón! Es que Javi es demasiado patoso, ¿verdad?
Pero cuando Marco se giró lo único que consiguió ver fue a sus amigos
alejarse.
-Eh… tranquilo, no pasa nada.
-Espera que te ayudo a levantarte.
-Gracias. ¡Adiós!
-Oye, espera - ¿y ahora que le podía decir? Mejor hacerse el tonto- no
me has dicho como te llamas.
-Yo me llamo África, pero ahórrate las palabras, que ya sé como te
llamas, Marco.
-¡Ah! Bueno entonces nada.
-Adiós.
-Pero, ¿tanta prisa tienes?
-Si… Bueno en realidad no.
-Pues quédate conmigo.
-Está bien, ¿Qué quieres?- pregunto África.
-Pues, me gustaría decirte lo mucho que me…
-¡Eh! ¿Donde estabas?
Marco se quedó pálido, cuando oyó a ese chico dirigiéndose hacia África.
-Hola Álvaro.
-¿Este quien es?
-Soy Marco, un amigo de África.
-Hola. Yo soy el hermano de África.
Cuando Marco oyó que simplemente era su hermano, sonrió, que tonto,
tener celos de su hermano.
-Bueno, Áfri, que solo venia a decirte que esperes a Teresa a la salida
y te vayas con ella casa.
-Vale.
-Adiós a los dos.
-Adiós- dijeron a la vez los dos, entonces comenzaron a reírse.
-¿Qué me decías cuando ha venido Álvaro?
-Decía que tú me pareces guapa y que…- intentó declararse Marco.
Pero esta vez le interrumpió África:
-¿Has venido a reírte un rato de mi?- dijo la chica enfadada.
-No, y déjame acabar, que quiero decirte algo importante…
Pero otra vez África le interrumpió:
-Ahora, me vas a decir que si quiero salir contigo, porque me quieres
mucho, te parezco guapa, ¿no?-dijo ella con tono irónico.
-La verdad es que si…
-Vale, y qué más, ¿Qué me ha tocado la lotería? No me hagas reír…- y
enfadada cogió su mochila del suelo, pero Marco la agarro del brazo para que no
se fuera.
-Déjame, paso de que te rías de mí.
-África, no te miento, te estoy diciendo la verdad.
-Mírame a los ojos y júramelo.
-Juro que te quiero.
Pero antes de que ella pudiera pronunciar una sola palabra, sintió sus
labios junto a los de Marco.
-¿Me crees ya?
No hubo respuesta, ella estaba paralizada mirándole a los ojos embobada.
-¿África?
-¡Sí!- y se abalanzó sobre él con una de sus blanquísimas y brillantes
sonrisas.
-Eso quiere decir, que te gustaría salir conmigo mañana.
-Si, ¿Dónde? ¿Que quieres que lleve?
-Te paso a buscar yo, y con tal de que seas tu misma, puedes ir hasta en
pijama.
-De acuerdo.
-Ha sonado el timbre.
-Me voy a clase- y comenzó a correr sin despedirse de Marco.
-Te quiero- gritó Marco antes de que África desapareciera de su vista.